Cómo empecé
Empecé desde cero. Me compré un curso de marketing digital de más de 3.000 euros que no podía pagar de golpe: lo financié a plazos. Así que me puse un plazo que no admitía excusas: terminar en seis meses un curso pensado para un año y tener clientes antes de que se acabara ese año. Si no, lo que había aprendido no servía para nada.
Me di de alta como autónomo con 24 años (el primer requerimiento de Hacienda llegó casi a la vez que el alta) y mi primer cliente me pagaba 300 euros al mes. Todo esto desde un pueblo de unos 8.000 habitantes en la Sierra de Madrid, que es donde sigo viviendo.
De freelance a agencia especializada en salud
Con los años monté Inprovex, una agencia de marketing especializada en el sector sanitario. Llegué a trabajar con un equipo de diez personas. Y trabajando con todo tipo de clínicas vi el mismo patrón una y otra vez: clínicas que invertían en campañas y no veían pacientes reales, que acababan compitiendo por precio y que desconfiaban de las agencias porque ya se habían quemado con alguna.
El problema casi nunca estaba en el anuncio. Estaba en todo lo que pasa después: cuánto se tarda en contestar a quien pregunta, qué se le dice, cómo se hace la valoración y qué ocurre con el presupuesto que no se cierra ese día.
Por qué ahora trabajo como consultor
Me di cuenta de que el modelo de agencia no era el que quería. Hacer más campañas para más clínicas no arreglaba lo importante. Por eso hoy trabajo como consultor, con un equipo reducido, y me centro en tres especialidades: cirugía plástica, injerto capilar y medicina estética.
Miro el negocio completo: qué tratamientos dejan margen, de dónde llegan los pacientes y en qué punto del proceso comercial se caen. Y lo implemento contigo o por ti, según lo que necesite la clínica.
Dónde comparto lo que aprendo
Todo lo que funciona (y lo que no) lo cuento gratis en el canal de YouTube y el podcast de Inprovex, y en los artículos de este blog, que salen de esos vídeos. Si quieres ver resultados concretos, están en los casos.
Con clínicas que ya tienen actividad, equipo y capacidad de atender a más pacientes. Si tu clínica está empezando, el cuello de botella suele ser la operación y no el marketing, y te lo diré en la primera llamada.
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